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Acido hialurónico


Acido hialurónico

 

El ácido hialurónico es el responsable de la elasticidad de la piel. Debido a sus propiedades analgésicas y de regeneración celular se utiliza con mucho éxito en el tratamiento de enfermedades como la artrosis. 

 
El ácido hialurónico es un gran remedio contra las arrugas pues aumenta el volumen en pliegues, surcos y depresiones cutáneas. Su aplicación periódica provoca la regeneración del colágeno propio. La ventaja de este producto es que es una sustancia compatible con todos los tejido por lo que no requiere de ningún tipo de prueba cutánea como ocurre con el colágeno. 
 
El ácido hialurónico se ha usado en cosmética desde 1996 y puede ser de origen animal (de la cresta de las gallinas y del globo ocular de los peces) o de origen biológico (extractos de cultivo de bacterias). Corresponden a este grupo: Juvederm, Achyal, Perlane, Restilane, Rofilan e Hylaform. 
 
El ácido hialurónico no necesita test de alergia y se inyecta superficialmente en la piel integrándose de manera natural en los tejidos sin producir fibrosis por reacción a cuerpo extraño y, por lo tanto, sin alterar las características de la piel. Es más, tienen un efecto beneficioso para la misma proporcionando una mayor hidratación y aportando, mientras dura el efecto del implante, volumen a la dermis. Es decir, actúa por relleno e hidratación tisular.
 
La infiltración del ácido hialurónico debe ser realizada con cierto grado de sobrecorrección y se repetirá cada cuatro u ocho meses. Se aplica para modelar el contorno facial, corregir pliegues, arrugas y dar volumen a los labios. También se utiliza en forma de mesoterapia.
 
El ácido hialurónico ha revolucionado el mercado cosmético y médico en la última década y, junto al botox, es la sustancia protagonista del relleno antiarrugas. Cerca de 27 millones de personas en todo el mundo las han utilizado. Aunque, todavía muchos optan por inyectarse colágeno o su propia grasa obtenida con una liposucción, estos implantes de colágeno de origen animal han perdido puntos frente a estas dos sustancias biológicamente compatibles.
        
La diferencia entre el ácido hialurónico y el botox es que este último se aplica en zonas de movimiento, para debilitar o paralizar los músculos. Si esa parte del rostro no puede moverse, dejará de arrugarse. El botox se inyecta comúnmente en las patas de gallo, el entrecejo y las arrugas de la frente. En cambio, se recurre al ácido hialurónico en la zona que carece de músculo. Se usa sólo en esa zona de la nariz a la boca donde se forman surcos, o para aumentar el volumen de los labios. Esta sustancia hidratante retiene las moléculas de agua, mejorando la elasticidad y el aspecto de la piel. 
 
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