MARCO REGULATORIO DEL SECTOR DE LA TALASOTERAPIA EN NUESTRO PAIS

  • El: 19.11.2010 13:01:18

La aproximación al sector de la talasoterapia se puede realizar desde diferentes enfoques (turístico, empresarial, científico,…), pero como concepto hay que circunscribirla únicamente al ámbito de la medicina. Así, según la definición médica, talasoterapia es la aplicación con fines curativos y preventivos de las virtudes terapéuticas del agua de mar y de otros elementos del entorno marino como el clima, los barros y las algas.


Piscina talasoterapia


Debido a la necesidad de ubicarse en entornos del litoral, y combinando la prestación de servicios médicos con la oferta de alojamiento para facilitar el desarrollo de estos programas de cura, los centros de talasoterapia se han considerado turísticos. La capacidad de atracción de un importante número de personas, motivados por los resultados beneficiosos obtenidos por la realización de terapias específicas para su dolencia, convierte a los centros de talasoterapia y a otros establecimientos de similares características, como los balnearios o los spas, en elementos clave del considerado turismo de salud.

La denominación específica de “turismo de salud” (en ingles wellness) se ha consolidado globalmente para definir una tipología de producto turístico con unas características muy determinadas. Y aunque estructuralmente pueden variar en la implantación en diferentes países, los rasgos comunes les permite diferenciarlos con respecto a otras tipologías (golf, religioso, cultural, vacacional…).

El sector se define claramente por la demanda. Es el fin buscado, la curación o prevención, el objetivo del usuario, el que define al sector. El usuario del turismo de salud se desplaza a un destino o a un establecimiento buscando mejorar su salud deteriorada, mantenerla, prevenir futuras dolencias, o simplemente a aprender a cuidarse. Y cuando hablamos de salud en este ámbito, nos referimos tanto a la física como a la mental.

Ante la alta demanda existente, se ha ido desarrollando toda una serie de establecimientos y operadores turísticos y de servicios, que conforman la estructura de una oferta que se adapta al amplio abanico de necesidades de los clientes.

En España el sector de la talasoterapia agrupa 37 establecimientos a lo largo de todas las costas españolas. Pero no todos los establecimientos que se publicitan como tal pueden ser considerados como centros de talasoterapia desde una visión ortodoxa del sector, por el incumplimiento de alguno de los criterios que seguidamente se detallan.

Debido a las inmejorables condiciones de España para la implantación de centros de centros de talasoterapia, (7.880 km lineales de costa) y siendo el turismo el motor económico del país, es paradójico que el sector no tenga una implantación mucho mayor, y que la regulación actual este por debajo de las expectativas y necesidades del sector.





Definida la práctica médica, debemos concretar exactamente qué es un centros de talasoterapia desde un ortodoxo punto de vista, que podemos definir como: establecimiento público sanitario que utiliza agua de mar y otros elementos del entorno marino como principal recurso terapéutico. Por tanto, y en función de su definición, un centro de talasoterapia deberá poseer unas mínimas condiciones que lo otorgan tal condición:

• Dirección, supervisión y asistencia médica especializada en el propio establecimiento sanitario.

• Utilización de agua de mar mineral, mediante las condiciones adecuadas que preserven las características terapéuticas de este elemento natural.

• Proximidad inmediata al mar, con el fin de complementar y utilizar el clima marino como elemento fundamental para las curas.

• Instalaciones adecuadas para la prestación de servicios y la aplicación de las técnicas terapéuticas basadas en el agua de mar.

• Terapeutas especializados en las técnicas a realizar.

Estas deben ser consideradas como las cinco condiciones básicas que determinan la existencia o no de un centro de talasoterapia. Ante la falta de alguna de ellas nos encontraríamos ante establecimientos que desvirtúan su actividad y que, por tanto, no pueden ser definidos como centros de talasoterapia.


España no posee un marco regulatorio especifico para clasificar la actividad de los centros de talasoterapia. En otros sectores análogos, como los establecimientos balnearios que utilizan aguas mineromedicinales, sí existe un marco regulatorio en lo que compete a la protección y utilización de los acuíferos, y que protege la actividad de los establecimientos que integran el sector. Con todo, la regulación administrativa a nivel estatal está circunscrita a la Ley de Minas, y su carácter se remonta al siglo XIX, con las primeras legislaciones.

España es un país legislativamente descentralizado, y en el sector del turismo de salud y del sanitario, que afectan a los centros de talasoterapia, es donde quizás más se perciba esta situación. El caso es que tan sólo en dos comunidades autónomas, Galicia y Murcia, se han llevado a cabo intentos regulatorios, siendo estos de carácter muy superficial.

No obstante, la actividad realizada en los centros de talasoterapia sí que está amparada por una serie de regulaciones y legislación que ampara la actividad de los establecimientos y que proporciona tanto a los consumidores-clientes de los centros como a las empresas que los impulsan la total seguridad jurídica.

Un centro de talasoterapia, como establecimiento médico especializado, debe estar registrado ante las autoridades sanitarias como tal. En cada autonomía existe una reglamentación al respecto, cuyos criterios son muy similares, y el control está debidamente garantizado. La asimilación de los establecimientos a centros de fisioterapia de habilitación funcional y a centros de hidroterapia son las formulas más utilizadas. Esta fórmula jurídica es de aplicación también en los centros balnearios que utilizan aguas minero-medicinales.

Los centros de talasoterapia. precisan ineludiblemente de agua de mar par a poder realizar su actividad. Lógicamente, esta agua debe ser captada directamente del mar. Dependiendo de la dimensión del establecimiento, las técnicas disponibles y el grado de utilización, los consumos deben de ser bastantes altos y renovarse constantemente, o al menos con una frecuencia diaria, para preservar las condiciones máximas de pureza del agua. Estas necesidades de uso hacen que el agua deba ser captada mediante conducciones directamente del mar, sin utilizar transporte y sin utilizar pozos, ya que los riesgos de contaminación son muy altos en el litoral.

La concesión administrativa de un permiso para la captación de agua de mar es fundamental. En este sentido, la prerrogativa corresponde a la administración central del Estado, en concreto a la Dirección General de Costas del Ministerio de Medio Ambiente. Las condiciones de captación se explicitan en cada autorización, así como los medios utilizados para tal fin.

El proceso de utilización del agua en un centro de talasoterapia es más o menos complejo dependiendo del uso, del volumen de actividad, y de la optimización energética, pero en todo caso el esquema es básico:

• Captación

• Acumulación, filtraje decantación.

• Calentamiento – acumulación.

• Utilización terapéutica.

• Vertido 1

• Enfriamiento.

• Vertido efluente a mar.

Es la última fase del proceso la más compleja. Según la actual legislación local y europeas, no pueden ser vertidas a la red de saneamiento publico efluentes que no cumplan con una serie de características en su composición. En el caso del agua de mar que se utiliza en los centros de talasoterapia, es del todo imposible realizar este tipo de vertidos, por lo que es necesario verter directamente a la mar. Para ello existen varios condicionantes que limitan este proceso:

• Autorización de la Dirección general de Costas para la realización de canalizaciones y ocupación de dominio público marítimo-terrestre de suelo.

• Autorización de vertidos por parte de los departamentos competentes en las distintas comunidades autónomas.

• Programa de vigilancia y control, que incluye un estricto programa analítico tanto del efluente como del entorno del vertido, así como un registro constante de los volúmenes y condiciones del vertido (la periodicidad es mensual). También se requiere un estudio de periodicidad anual de biocenosis marina, estudiando los posibles impactos del vertido en el entorno.

• El pago de cánones y cuotas, tanto por la captación como por el vertido. La aparición de los brotes de legionela en muchos establecimientos públicos, pero especialmente en balnearios y los denominados centros spa de España, ha propiciado también un estricto control regulatorio de los establecimientos donde se utiliza el agua con fines terapéuticos y lúdicos. Estos estrictos controles se llevan a cabo sobre la práctica constante de protocolos de higiene y análisis bacteriológicos. Estos controles, in ser específicos de los centros, sí que obligan a los distintos establecimientos a mantener en perfecto estado de conservación todas las instalaciones.

También es trascendente la aplicación de la Ley de Protección de Datos, donde debido al carácter médico de los datos recabados a los clientes, los establecimientos deben estar sometidos a una estricta reglamentación.





La importancia económica del sector del turismo de salud hoy en día es muy alta y creciente. El sector ha tenido un extraordinario crecimiento en los últimos quince años, y hoy en día tiene claros síntomas de consolidarse como un sector maduro.

Se trata de un sector cuyo crecimiento se ha caracterizado por una falta total de referencias normativas, lo que ha provocado el intrusismo, así como la falta de una inequívoca imagen que permita diferenciar a cada uno de los operadores del sector. En el caso de la talasoterapia este problema es más acuciante. Dos son los casos más evidentes:

• Establecimientos denominados indiscriminadamente como talasoterapia sin cumplir los criterios especificados.

• Establecimientos que no poseen vocación sanitaria alguna.

El problema se plantea a la hora de perfilar una reglamentación inequívoca que regule un sector.

Muchos establecimientos se han denominado como tal ante la falta de un marco regulatorio que lo impida. La deontología es única la barrera de protección que los operadores que, profesional y éticamente operan en el sector, tienen para proteger su imagen pública. Por ello hace falta un reconocimiento jurídico a la especificad de los centros de talasoterapia, y el reconocimiento debe hacerse desde un punto de vista nacional, incluso europeo, pues si nos quedamos únicamente en legislaciones autonómicas el problema derivará probablemente en legislaciones contradictorias. La armonización de la legislación desde la faceta turística y sanitaria es fundamental para que el sector goce del siempre necesaria e imprescindible marco regulador, un marco regulador que debe ser homogéneo y conocido.

Los diferentes operadores del sector del turismo de salud, las administraciones turísticas y sanitarias deben hacer un esfuerzo de concretar en el menor espacio de tiempo posible un marco regulatorio que garantice plenamente la seguridad jurídica de los diferentes actores del sector y propicie un crecimiento ordenado de la talasoterapia, actividad de gran potencial tanto en nuestro país como en el ámbito europeo.