Berlanga en la Playa de Benicasim

  • El: 03.04.2009 19:08:14
 

BERLANGA EN BENICASSIM

 

El Rodaje de Novio a la Vista en la Playa de Benicassim en la primavera verano de 1953.

 

Luis García Berlanga eligió junto a los productores de CIFESA rodar los exteriores de su nuevo proyecto en la playa de Benicassim, se trataba de una sencilla historia desarrollada mientras en Europa se combatía en la Primera Guerra Mundial, y los ociosos Burgueses acudían a las playas y ciudades balnearias del litoral con la intención de descansar y curarse de sus dolencias mediantes los terapéuticos Baños de Mar.

 

Berlanga refleja perfectamente la época recuperando el ambiente y los hábitos de la burguesía española de los años veinte que acudían a puntos del litoral cada verano con la intención de recuperarse de la ajetreada vida urbana, hábitos que traumáticamente fueron suspendidos y prácticamente olvidados con la explosión en el verano del 36 de la Guerra Civil.

Benicassim con su atractivo y encantador ambiente veraniego fue el marco ideal para que el genial Berlanga situase esta divertida comedia de adolescentes que comienzan a descubrir los secretos del paso a la madurez durante su veraneo en Lindamar (denominación que se le dio a Benicasim).

El rodaje tubo un gran impacto en la población, no solo por la aparición de personajes tan variopintos como los del cine, actores  y  técnicos, también por que todos los habitantes que quisieron tuvieron la magnifica oportunidad de aparecer como extras, también por que ante la falta de camas hoteleras la mayoría del equipo se quedo en casas y villas particulares, todo un acontecimiento que sin duda marco un hito en la historia reciente de Benicassim.

Siempre me ha sorprendido el espíritu evocador que tiene la película, sin duda refleja el espíritu universal de la felicidad que se alcanza por los adolescentes durante los veraneos,  y también la recuperación que en la película se hace acerca del uso terapéutico del agua de mar, con las casetas con ruedas para introducirse directamente en el mar, los castos trajes de baño, y sobre todo los graciosos comentarios referentes a la forma correcta y ortodoxa de bañarse para conseguir el objetivo terapéutico esperado.

Un ambiente que es magníficamente recreado en la reciente y entretenida novela de Manuel Vicent  “León de ojos verdes”, donde aprovechando las mil anécdotas que se produjeron el escritor de Nules, introduce una anécdota que quizás, de haberse producido, hubiese cambiado la vida de muchas personas y quizás de Benicassim, fue la elección de la protagonista que se barajo en su momento a una joven promesa del cine francés llamada Brigitte Bardot.  

 

 

Critica de la Pelicula aparecida en el Pais ( 1/5/82).

Novio a la vista -que tuvo antes otros dos títulos: Quince añitos y Loli se viste de mujer- vino inmediatemente después que Bienvenido Mister Marshall, y esto la perjudicó. El éxito y la gracia de esta produjeron cierto desencanto, completamente injustificado, cuando Novio a la vista se estrenó.Era la tercera película de un director joven y, de no haber mediado el fulminante éxito de Mister Marshall, hubiera sido acogida con alborozo en un cine como el español, verdadero desierto de buenas comedias, y ésta lo es, no solo en sí misma, sino también por las novedades que ofrecía respecto de las rutinarias fórmulas al uso entonces.

Las razones del interés de Novio a la vista se pueden sintetizar en dos. Una hay que buscarla en la historia y su autor, Edgard Neville, un maestro de la comedia, que además fue un cineasta de talla, aunque hoy esté ignorado, como otros que merecen la pena, en España.

La excelente y graciosa historieta de Edgar Neville, sin embargo, no tuvo el buen tratamiento que se merecía en el guión, que estaba bien dialogado, pero que adolecía de pobreza en la inventiva y en el que la acción era un tanto plana.

La otra razón era que este tipo de historieta le iba al Berlanga de aquellos años como anillo al dedo. Aun no había entrado este director en la rueda de molino del humor negro y cultivaba un tipo de comedia más dulce y sentimental, que culminé poco después con la maravillosa Calambuco, de la que Novio a la vista es un claro anticipo, sobre todo en lo que respecta al tono de humor, muy influido por el que inventó la generación de Neville, Mihura y Jardiel, directa o indirectamente presentes en la primera parte de la carrera de Berlanga. Hoy, Novio a la vista, se ve con agrado y aumenta su resonancia a la luz de la obra posterior de su autor. Pasar un buen rato en cine es asunto fácil desde la butaca, pero muy difícil desde detrás de la cámara.