Capitulo I: Su creacion e historia inicial

  • El: 28.11.2011 04:40:40

En 1960, cuando estaba a punto de finalizar mi licenciatura en Medicina y Cirugía, mientras estudiaba mi última asignatura de Dermatología en el colegio mayor universitario “Alejandro Salazar”, en la calle Ciscar de Valencia, tuve la ocasión y la suerte de escuchar en la emisora en español de Radio París una entrevista al Dr. Maurice Jordá, director del Centro Helio Marin et Readaptation Fonctionale de Colliure en el departamento de los Pirineos orientales, muy cerca de Perpiñán. Aquella entrevista motivó que, al finalizar mi jornada de estudios, escribiese una carta al Dr. Jordá solicitándole un puesto de trabajo en ese sanatorio para completar mi especialidad de reumatología, que ya había iniciado en la Facultad de Medicina con el profesor López Prats.

Así, a primeros de junio de 1960, yo llegué a Colliure, magnífico pueblo al borde del mar donde está enterrado Antonio Machado y donde pasaron temporadas nuestros pintores Salvador Dalí y Pablo Picasso, y donde existe un grandioso castillo de los templarios.

Entre Colliure y Port-Vendrés, en la ladera de una abrupta montaña, junto al mar, está situado un sanatorio, hoy aún en funcionamiento, que fue el lugar donde yo trabajé, aprendí y mejoré mi formación de médico especialista en rehabilitación y reumatología, con el citado Dr. Jordá, el doctor Billard, también alcalde socialista de Colliure, y los doctores Daques y J. Brun. Tras pasar en este centro un año, seguí con mi formación en mis especialidades en el hospital Lariboiser de Paris. Al finalizar mi formación, volví a Castellón.

Dada mi buena amistad con estos médicos y con Yvon Blanch, jefe de fisioterapia, se trasladaron a Castellón coincidiendo con la celebración de mi matrimonio, y ese mismo día 5 de septiembre de 1962 decidimos estudiar la creación de un centro de talasoterapia en nuestra costa. Puesto que, por talasoterapia se entiende la utilización terapéutica de las de las virtudes curativas del agua de mar y del medio y clima marino, debíamos encontrar un lugar para construir ese establecimiento sanitario cerca del mar en la costa mediterránea.

Dado que mi residencia estaba en Castellón, donde ya tenía abierta una consulta de reumatología y un pequeño centro de rehabilitación en el que se trataban los primeros casos de polio en la epidemia de poliomielitis que tanto afectó a nuestra provincia, convencí a mis amigos franceses que el centro en España debía ubicarse en Castellón, aunque ellos mostraron entonces sus preferencias por Alicante (concretamente Benidorm) o por Málaga (Marbella).

Tras visitar varios lugares de la provincia como la playa del Pinar de Castellón, Benicassim , Oropesa o la Renegà en Oropesa, finalmente se optó por Benicassim, precisamente en el actual edificio conocido como el Termalismo, y que en aquel momento estaba en construcción con su licencia municipal, y con la estructura casi terminada, para edificar 54 apartamentos por “Construcciones Grapa” del promotor Enrique Forner Gargallo.

A mis amigos franceses y a su arquitecto Henry Ribo les encantó la situación, y sobre todo la posibilidad de adaptar la estructura de 54 apartamentos a la proyección de una clínica de 100 habitaciones, con comedor, cocina, salas de tratamientos, cabinas de masajes, gimnasio y sobretodo la posibilidad de poner en marcha un departamento de balneoterapia con piscina de rehabilitación de agua de mar a 36ºC y bañeras para aplicar lodos y algas marinas. Todas unas instalaciones que nunca se habían visto en la sanidad española. Para ello fue necesario modificar el proyecto primitivo del edificio que en su día redactó el arquitecto castellonense Jose Luis Roquiski.

En 1966, con el edificio terminado, se celebró un congreso médico con asistencia de más de 50 doctores españoles y franceses, para dar a conocer este centro que iba a ser el primero en España en la rehabilitación de enfermedades neurológicas, post-traumáticas y reumatológicas.

Benicassim, en aquella época, aún no era conocida como centro turístico, pues solo existían entonces las villas y los primeros apartamentos que se construyeron en la playa como el grupo Grapa, construidos por Enrique Forner que aún hoy se levanta en la zona sur del término de Benicassim.

Al mismo tiempo que iban realizándose las obras de edificación, se inició una gran campaña publicitaria con la instalación de más de 100 vallas publicitarias, en prácticamente todas las carreteras españolas, donde además de publicitar el centro de Termalismo se dio a conocer Benicassim y sus playas. Benicassim, salvo las antiguas villas y el Hotel Voramar, era en los años sesenta totalmente desconocido como destino turístico y la fama de la población solo se conocía por el licor carmelitano y su moscatel.

Valla publicitaria anunciando la apertura del Termalismo

Tampoco fue fácil encontrar toda la financiación en aquel momento. El grupo Grapa hizo un gran negocio vendiendo el 50% de sus apartamentos a la sociedad francesa Scipe, que pagó 26 millones de las antiguas pesetas. El otro 50% se lo quedaron en propiedad los señores Forner y Carpi. Ese edificio de 54 apartamentos, transformado ya en clínica, fue alquilado a una sociedad que iba a explotarlo.

La constitución de la sociedad francesa, propietaria del 50% del edificio y de las instalaciones para convertir los 54 apartamentos en la primera clínica de talaso-recuperación de España, fue posible gracias a un financiero francés, Jean Mahé, corredor de bolsa en París, que por ser hijo de médico tuvo especial sensibilidad hacia las empresas sanitarias. En aquella época, Jean Mahé, además de financiar el centro de termalismo de Benicassim,, hizo lo mismo con otro centro en Normandía; transformando un magnífico y antiguo edificio en centro de rehabilitación. Hoy en día, Jean Mahé, que fue el máximo propietario del centro de Benicassim,, dispone de un espléndido centro de talasoterapia en San Juan de Luz, en la costa vasco-francesa. Todos estos centros financiados por el Sr. Mahe permanecen en funcionamiento en Francia. Aunque no así desgraciadamente, como centro de talasoterapia y recuperación funcional, el de Benicassim, del que fue entonces nombrado presidente y director general de la sociedad el doctor Joaquín Farnós Gauchia, que a su vez ejerció el cargo de médico-director.

Terminado y equipado el edificio, inició su actividad en junio de 1966. En aquella época, debido a la carencia de personal especializado en rehabilitación, la formación del equipo sanitario fue lo prioritario. Comenzaron la actividad sanitaria de forma progresiva los médicos castellonenses Fermín Alfonso, Juan Luis Fortea, Fernando Alonso, Bruno Monfort y Gonzalo Montesinos, junto a otros especialistas, como Fernando Bernat, Ramón Capdevila, Manuel Monfort, J. Antonio Aragonés además de otros muchos que sería largo enumerar. Y como tampoco existían entonces fisioterapeutas en España, se contrataron a profesionales franceses muy bien formados.