Capitulo II: Actividad del Termalismo

  • El: 05.12.2011 05:41:51

En junio de 1966, el Centro Termalismo inició su actividad asistencial, siendo sus clientes pacientes privados españoles y extranjeros y enfermos procedentes de la Seguridad Social española, con la que se firmó un concierto de colaboración. En aquel momento y en el mismo tiempo que el Termalismo inició su actividad rehabilitadora, también lo hizo el Hospital de la Seguridad Social (antiguo INP) de Barcelona en la ciudad sanitaria del valle de Hebrón. Aun no existía entonces rehabilitación ni en el hospital de la Paz de Madrid, ni en la Fe de Valencia. El Centro de Termalismo de Benicassim fue el pionero de la rehabilitación en España, especialmente en el marco de la talasoterapia, que fue creada en Francia por el Profesor Leroy, decano de la Universidad de Nantes además de otros centros de Bélgica, Colombia, Inglaterra y posteriormente de Suecia y Dinamarca.

Se realizaron los primeros cursos de auxiliar de clínica en el propio centro y sus primeras enfermeras jefes fueron Mª Pilar Jordán, Paloma Benlloch y más tarde Pilar Lázaro. Con el tiempo, la plantilla alcanzó a más de 300 personas, junto a otras 100 que desarrollaron su labor en el Hotel Termas Marinas El Palasiet , hoy aún en actividad después de 40 años y propiedad de la familia Farnós. Naturalmente, dada la inexistencia de la rehabilitación en España, todo el equipamiento terapéutico de recuperación funcional e hidroterapia se tuvo que importar desde Francia, así como todas las instalaciones de captación de agua de mar, sus elevaciones a más de 100 metros de altura y el proceso de calentamiento del agua de mar se realizó por una empresa francesa.

En la imagen podemos apreciar una acción del termalismo

Tras pasar unos meses difíciles, el termalismo fue rápidamente conocido nacional e internacionalmente siendo la primera clienta la señora Valcoviak, procedente del Brasil. En poco tiempo la clínica se fue llenando gracias a la necesidad de tratamientos de rehabilitación que había en España, con pacientes procedentes de la Seguridad Social española, que provenían de todas las provincias, así como de enfermos privados, algunos muy conocidos. En aquellos tiempos llegaron a tratarse en el Termalismo personajes como Ignacio Villalonga presidente del Banco Central y del Banco de Valencia, Ignacio Gervasio Collar, presidente del Banco de Bilbao, Ramón Areces, presidente del Corte Inglés, políticos, Jose María Sánchez Arjona, embajador de España en París, el ex seleccionador nacional de fútbol Javier Clemente o Pavo Nurvi, uno de los leyendas finlandesas de los juegos olímpicos, entre otros deportistas. También toreros, como Mario Cabré, que era a su vez actor de teatro y cine y poeta; grandes líderes de la industria, como el señor Liperheide (que después sería famoso al ser secuestrado por ETA), Gabarro, conocido empresario catalán, o los Oriol y Urquijo, propietarios del tren Talgo. Personajes de leyenda como Otto Skorceni, por haber liberado en una acción de leyenda a Musolini, en el Gran Sasso, donde permanecía prisionero. Periodistas como Salvador Vallina y Alfredo Marquerie, etc. También pasó varias temporadas el conde de Argillo, padre del marqués de Villaverde y consuegro del general Franco. El propio Cristóbal Martínez Bordiú vino a Benicassim todos los fines de semana a visitar a sus padres. También estuvo Ángel Morta, obispo de Madrid, conocido por haber sido el redactor del concordato con la Santa Sede. Pese a las grandes diferencias sociales, todas estas personalidades compartían día adía los tratamientos y el ocio (partidas de cartas o domino) con los pacientes procedentes del mundo del trabajo que ingresaba del Instituto Nacional de Previsión de la Seguridad Social. Ese concierto con la Seguridad Social permitió a muchos pacientes seguir los tratamientos de rehabilitación como parapléjicos y algunos tetrapléjicos, hemipléjicos, niños con polio y con grandes politraumatismos o parálisis cerebral. El Termalismo nunca fue un centro turístico, sino un grandioso centro de rehabilitación que realizó una gran labor sanitaria y social durante tres décadas.

En 1970, como consecuencia de los contratos con la Seguridad Social sueca y danesa, el Centro Termalismo amplió con otro edificio y se creó otra clínica en el Hotel Termas Marinas El Palasiet, destinada a albergar pacientes dependientes del Ayuntamiento de Copenhague en Dinamarca. Por lo tanto, en esos tiempos (1970), en la montaña de la urbanización Montecasim, entre el Centro del Termalismo y el Hotel Termas Marinas El Palasiet, se podían encontrar más de mil personas en tratamiento y unos 450 trabajadores, que sumados a los familiares de los enfermos y acompañantes de los pacientes, en ciertos momentos del día, hacia que se llegaran a concentrar en esta zona de Benicassim más de 1500 personas. Así, el Termalismo se convirtió en todo un símbolo y en uno de los centros de rehabilitación más grandes e importantes de Europa.