Diez años en el Palasiet

  • El: 27.03.2013 11:41:10

Hubo un tiempo en que pensaba que los Hoteles balneario eran una especie de ghettos para ancianos. Hoy me parecen una opción de vacaciones donde es un placer saborear ese merecido descanso.

 

Excelentemente ubicado, lejos del bullicio, instalado muy cercano a la playa de Voramar de Benicasim, desde los ventanales del comedor, siempre tengo la sensación de que El Palasiet es un barco de lujo que flota sobre el Mediterráneo. Este es mi crucero de salud y tranquilidad. Elena Beltrán ya ha reservado habitación para mi cansada mente y mi maltrecho organismo; busco, comparo y no encuentro nada mejor desde hace más de diez años.

A pie del mar, incrustado en hermosa montaña, rodeado de silencio, sólo interrumpido por la grata charla con amigos ( Melchor Miralles, Almudena, Jimena Bañuelos, Lali y Miguel, Fernando y Julia, Satur y Faride...)

Aquí el doctor Portolés consigue que me baje la tensión y los kilos. En este hotel balneario he escrito parte de mis últimos tres libros. Me hubiera gustado desde este paradisíaco escenario, mirando al mar y rodeado de pinos, ser un escultor del léxico, fecundador de palabras, domador del fraseo con brillantes hallazgos semánticos. Me visto cada mañana con camisa de metáfora y pantalón de fantasía, pero carezco de ese don verbal veteado de ironía que posee mi amigo Antonio García Barbeito. Es un académico de la lengua sin saberlo que está deseando visitar estas Termas Marinas.

Me comenta Teresa de los Santos, alma de este lugar, exigente oyente de radio y lectora de raza e instinto, que cualquiera de sus escritos delata la alcurnia literaria de este creador que descorcha las palabras y deja que la frase fluya en burbujeantes metáforas. A porta gayola, apostilla el doctor Joaquín Farnós (creador de El Palasiet) que si Curro Romero hacía esculturas en el aire con su capote, García Barbeito pinta la naturaleza, esculpe el idioma con su adjetivo, torea la bravura del verbo cruzándose al pitón contrario de los que escriben con el pico de la muleta arrugada de tópicos. Para Barbeito, Curro no daba el pase, lo hacía. Dice Treisi Farnós de los Santos, psicóloga de Primera División, que la novela es la autorización de la esquizofrenia, porque te permite vivir la vida de los personajes. Treisi piensa que la imaginación nos permite soportar lo insoportable y nos ordena el caos de la vida.

No llego a tiempo de disfrutar con los conciertos del FIB, pero un año más, y así llevo diez años consecutivos, mi flácido pensamiento volverá a flotar en aguas termales. En verano escribo y hago ejercicio. No soy tan holgazán como aquel labrador tendido en la era junto al trillo; de pronto pregunta otro que le acompañaba en la tumbada:

- Oye, Honorato, ¿tengo la bragueta abierta?...

- No, la tienes cerrada

- ¡Ah, bueno, entonces meo mañana!

Marchando una de glamour. Javier Molins y su encantadora esposa Ana me han invitado a su célebre fiesta de verano en su Villa de Playetas. Esta cita es un clásico donde se dan cita lo mejor de lo bueno que veranea en la zona. Para ir presentable al evento, Eva me recomienda un peeling corporal con sales minerales y masajes con aceites vegetales. Belén me hace un facial con aromaterapia. Pedro Borque, estupendo fisioterapeuta, ha descubierto mis chakras (canales de energía) y mis marmas (puntos sensibles). Me monto un delicioso exfoliante corporal envuelto en chocolate o en uva morada. Todo me relaja, regenera, calma...

El Palasiet es mi espacio de veraneo favorito gracias a la estupenda dirección de los hermanos Pablo y Joaquín Farnós y a todo su extraordinario patrimonio de eficaces colaboradores en todas las áreas (Sonia, Lourdes, Encarna, Puri,Mari, Pilar, Tere, Laura, Luis...)

La dirección del hotel con encanto me coloca una mesa en mi balcón para que pueda escribir cómodamente en mi ordenador. Vivo para escribir lo vivido. Comenta Pablo Farnós que se compran libros que jamás se leen y me cuenta aquel chiste, o casi, que dice:

- Papá, cómprame una enciclopedia para ir a la escuela...

- De eso nada, vete andando como fue tu padre

Mucho reflexiono en este mágico rincón que tanto me inspira. Añoro mis tertulias con aroma político muy apasionado. En una materia, como la política, en la que sólo gobiernan los hechos, una persona como el doctor Joaquín Farnós, pragmático, realista y con coraje sólo podía ser político. Habla siempre con pasmosa naturalidad, sin crispación, sin subrayar asperezas, aunque es polemista en las tertulias. Brota en los ojos de este prestigioso doctor un volcán de ilusiones y proyectos para sus "Termas marinas" de El Palasiet. Lleva tatuado por lema: sólo lo ético es práctico. Pertenece a la estirpe de los que tienen esta consigna: "No hay que servirse de la política, sino servirla".Con pasión enardecida, ha sabido dejar a tiempo la política y lleva años haciendo un mayúsculo esfuerzo para dinamizar este balneario.

Un día me dijo un payés catalán, Josep Plá, que lo mejor de las ciudades es el primer día, el día que las desconoces. Sin embargo, yo disfruto cada vez más en El Palasiet, balneario que amo. Amar es vivir desviviéndose. Un año más abro la boca de mi bolígrafo electrónico para cantar alabanzas porque me atrae especialmente este lugar. Tiene magia. Eso siento cuando observo el paisaje humano de este hotel spa con halo cinematográfico. ¡Taxi, rápido, lléveme a El Palasiet en Benicassim!