La edad dorada de las Villas de Benicassim

  • El: 24.09.2013 10:53:42

Desde un primer momento 3 grandes grupos quedaron definidos en Las Villas de Benicàssim:

  • El infierno: Ubicada más al Norte y formada por las Villas que se encuentran entre el actual Hotel Voramar hasta La Almadraba. Recibió esta denominación al ser estas Villas más propensas a las fiestas y a las reuniones de carácter social tan propias de la Belle Epoque         
  • Corte Celestial: Conjunto de casas con unos habitantes mucho más tranquilos y de costumbres más moderadas, que formaban el contrapunto ideal al grupo conocido como “El infierno”. Recibió esta denominación al poseer varias Villas que tomaban sus nombres del santoral. Estas Villas se encontraban al Sur del Barranquet y llegaba hasta la Torre de San Vicente.
  • El limbo: Lugar que recibe esta denominación por encontrarse ubicado entre las zonas de “El infierno” y “Corte Celestial

 

La llegada de los primeros habitantes a la zona de El infierno, fue todo un shock para la población benicense de la época. En contraposición a una sociedad marcadamente rural y que ha vivido aislada del mundo exterior durante años, llegan a Benicàssim importantes personalidades de la sociedad burguesa Valenciana y Castellonense. Estos traen consigo la moda de la época, nuevas músicas, nuevas costumbres e incluso los primeros trajes de baño que en su momento causaron escándalo.

Pero si algo causo sensación en Benicàssim, fueron las interminables fiestas que en esta zona se daban. La música no paraba de sonar hasta bien entrada la madrugada y acababa provocando que cualquiera de los habitantes de Benicàssim con suficientes ganas de jolgorio se pudiera montar su particular festejo en cualquier lugar en el que pudiera oírse la música de fondo.

Durante años se vivió en la zona de Las Villas en una especie de sueño. Todo era idílico y encantador, no existiendo problemas y donde la única preocupación de sus adinerados habitantes era pasarlo bien, disfrutar de los baños en la playa por el día y participar en las concurridas fiestas por la noche.

Por desgracia todo esto acabo cuando empezó la Guerra Civil Española, ya que las Villas acabaron convertidas en refugio de las Brigadas Internacionales y cada una de ellas fue adaptada a las necesidades de los nuevos inquilinos. Unas se convirtieron en: cocinas, otras en bibliotecas, el Hotel Voramar se acabó transformando en un Hospital  para tratar a los heridos de guerra.

Tras la guerra nada volvió a ser igual en las Villas de Benicàssim y aunque muchas continuaron en pie y otras de estilo clásico se construyeron en los años 50, el carácter idílico y de película que se vivió en esos primeros años ya no se volvió a repetir.