SI ME PREGUNTAS POR EL M?TODO DUKAN? de Irene Dominguez

  • El: 29.04.2011 13:00:54

Según la Encuesta Europea de Salud en España de 2009, realizado por el INE (Instituto Nacional de Estadística), más del 50% de la población adulta está por encima de su peso recomendado. Concretamente, un 16% de los adultos sufre obesidad y un 37.7% tiene sobrepeso.

¿A dónde nos derivan estos datos?, pues a que 1 de cada 4 españoles se preocupa por el aumento de peso corporal y se pone a dieta. Raro es encontrar a una de estas personas, que no haya seguido a lo largo de la vida, una de las llamadas “dieta milagro”. De hecho, actualmente un compañero mío, me estaba comentando que seguía la dieta Dukan (cada dieta milagro tiene su momento, y ahora le toca a este autor francés). Efectivamente, este compañero mío ha perdido peso, pero voy a exponer cuales son, a mi parecer, las razones de esta pérdida de peso, y dejar claros algunos puntos.
La dieta Dukan se basa en una dieta de 4 fases. Las dos primeras, una más corta (fase de ataque) y otra más larga (fase crucero) son eminentemente hiperprotéicas (reducen los carbohidratos y aumenta la ingesta de proteínas). Según este “método”, estas dos fases deben continuarse hasta alcanzar la pérdida de peso que se desea. Imaginémonos que tenemos que perder 15 kilos,… ¡podemos estar perfectamente 6 meses con este tipo de dieta, con el riesgo que ello conlleva!
La adherencia a una dieta hiperpoteíca a lo largo de periodos prolongados de tiempo, ha sido asociada a enfermedades crónicas como osteoporosis, insuficiencia renal, cáncer o enfermedades cardiovasculares. Pero es que además, no existen pruebas que sustenten que una dieta con un mayor contenido en proteínas ayuda a la perdida de peso. Lo que si está probado, es que para adelgazar el tratamiento básico efectivo para perder peso, debe basarse en un equilibrio energético negativo.
 
 
 

 Me parece correcto empezar con una fase “de ataque” o bastante estricta (ojo, siendo ésta de corta duración) en la que el paciente tenga una rápida pérdida de peso, que se ilusione y le sitúe en un punto de inflexión. Normalmente estas fases de ataque, suelen hacerse con dietas hiperprotéicas debido a que disminuyen en gran medida la proporción del agua corporal y tienen un gran poder saciante. Por lo tanto el paciente se deshincha, pero ojo, no es la grasa lo que se pierde con estos regímenes, a no ser que la dieta sea además hipocalórica.

En un estudio realizado en el 2009, se ha probado que pacientes con diferentes tipos de dieta, las cuales tenían diversos porcentajes de macronutrientes (proteínas, carbohidratos y grasas), perdían peso aquellos que ingerían menos calorías de las que su cuerpo necesitaba, independientemente de la distribución de los macronutrientes.
Por ello, al preguntarle más detalladamente a mi compañero exactamente qué es lo que hacía, comprobé lo que me imaginaba, estaba consumiendo menos calorías de las que su cuerpo necesitaba (probablemente se aburría de tanta proteína y sus platos cada vez eran más pequeños por la monotonía), y además se había “enganchado a correr”. Resultado, en realidad su perdida de peso ponderal, se debía a una disminución de ingesta calórica (dieta hipocalórica) independientemente de si los nutrientes son o no proteínas. Además, debido al ejercicio, tenía un alto consumo energético, lo que le ayudaba a tener una pérdida de peso más rápida y eficaz
Lo que quiero decir con esto es, que puestos a realizar una dieta hipocalórica, que es la que en realidad nos va a dar un resultado exitoso, intentemos que esta sea lo más equilibrada posible. Precisamente por comer menos cantidad, hay que vigilar más la ingesta de nutrientes, de forma que no se sufra ninguna carencia de vitaminas o minerales. Hay que escoger bien la materia prima y no eliminar nunca los carbohidratos, que deben ser la base de la alimentación. Ahora bien, no valen los carbohidratos refinados, mi recomendación es que los carbohidratos de la dieta perfecta, sean del menor Índice Glucémico (IG) posible, es decir, aquellos en sus formas integrales.
 
Hay que decir que el método Dukan intenta suplir la falta de fibra alimentaría (que conllevaría entre otras cosas a sufrir estreñimiento) al introducir, como complemento, el salvado de avena.
 
 
 
Pero bueno, sigamos analizando el método. Este mismo autor nos previene que si no pasamos a la fase 3ª, <span style="text-decoration: underline;">se puede recuperar pronto el peso perdido</span>, y ¿por qué es esto?, pues porque hasta ahora, como hemos comentado, el cuerpo ha perdido agua corporal (y si tenemos suerte algo de grasa), pero no nos ha enseñado a comer, es decir, a cambiar hacia unos hábitos más saludables que debamos mantener ya para toda la vida. Si en este punto dejamos la dieta, lo lógico será que comamos como se hacía anteriormente a la aplicación al método y se engorde de nuevo, de hecho, se engorde hasta más peso del que se tenía en un inicio. Por lo tanto, el autor nos insta a seguir con la fase 3º (la llamada fase de consolidación) durante 10 días por kilo perdido, pretendiéndose en esta fase el necesario “cambio de hábito”. Mi compañero por ejemplo, debe estar haciendo esta fase de la dieta durante 3 meses, tiempo en el cual se pretende que “aprenda a comer mejor”, ya que en esta fase, algo más equilibrada, se van introduciendo poco a poco algunos carbohidratos: fruta y algunos cereales en sus formas integrales (lo que me parece estupendo).
 
Por último la 4ª fase (fase de estabilización, que se debe seguir ya a lo largo de la vida), pretende que tomemos conciencia de que el régimen es para siempre. Que no se alcanza el peso deseado y “voila” ya está todo hecho, sino que SIEMPRE tenemos que tener cuidado con que comemos. Que nos podemos permitir licencias, pero con moderación, y que la base de la alimentación debe ser una dieta saludable.
 
Analizando pues todo el conjunto:
 
Puntos a favor:
 
-       Es una dieta laaaarga por lo que, si o si, implica un <span style="text-decoration: underline;">cambio de hábito</span> debido a su duración. A diferencia de la “dieta de la piña” o cualquier otra de este estilo, que se debe hacer durante un periodo muy limitado de tiempo. El propio autor dice que si lo dejas a mitad, recuperas el peso perdido, por lo que impone su continuación hasta la fase 4.
 
-       Incluso cuando acabas el régimen, te obliga a un <span style="text-decoration: underline;">control de por vida</span> (la llamada fase 4). No obstante, propone en la “dieta de por vida” 2 comidas “de gala” o como yo digo “libres”. Esto es estupendo porque todos nos tenemos que permitir un capricho de vez en cuando, y además en nuestra sociedad muchísimas celebraciones se dan alrededor de la mesa. Si a una persona no se le permiten estas licencias, lo único que se consigue es que tenga unos remordimientos tales que opte por pensar, “<em>como me lo he saltado, ya no hago nada!”</em>
 
-       Incluye el <span style="text-decoration: underline;">ejercicio físico</span> como”prescripción médica”. Es decir, recomienda la realización de alguna actividad física como complemento <span style="text-decoration: underline;">necesario</span> a la dieta.
 
-       Los carbohidratos que propone en sus últimas fases son los de bajo IG (arroz integral, legumbres o pasta integral).
 
Puntos en contra:
 
-       La primera fase es realmente desequilibrada, además de aburrida y monótona (desayunar huevos, comer pescado y cenar carne ¿??, eso no es una dieta, es un suplicio!). Solo recomendaría esta fase (bajo prescripción médica) en un periodo muy, muy limitado de días, porque efectivamente “deshincha” mucho y puede suponer un punto de inflexión para aquellas personas con falta de fuerza de voluntad.
 
-       La fase 2, que permite introducir verduras, puede ser demasiado larga (en función de la pérdida de peso que se desea). Si es puntual, como hemos comentado, no pasa nada (bajo prescripción médica) pero la adherencia a este tipo de dietas hiperprotéicas durante largos periodos de tiempo puede ser perjudicial para el organismo. Por otro lado, ¿28 verduras? Para alcanzar ¿100 alimentos?, me parecen unos valores un poco arbitrarios …
 
-       Lo que menos me gusta de todo, y que no para de repetirlo en la fase 1 y 2, es que hay libertad en cuanto a cantidades. Sabemos por estudios científicos probados (lo hemos comentado antes) que se pierde peso cuando se ingirieren menos calorías de las que su cuerpo necesita. Por lo que si nos atiborramos de proteínas, como él propone, a parte de poco saludable, conllevará una nula perdida de peso.
 
-       El salvado de avena, es cierto que se hincha en el cuerpo y da sensación de saciedad, que reduce un poquitín el colesterol en sangre (el que quela), que regula el transito intestinal y que es bueno para los diabéticos porque da unas curvas de glucosa más suaves, pero ojo, todas estas bondades las tienen todas las fibras de los alimentos, no solo el salvado de avena, así pues, ¿porque debemos hincharnos a cucharadas de este complemento en lugar de consumir la fibra de un modo más natural?. Sinceramente prefiero, una ensalada, fruta, legumbres o incluso e pan integral o pasta integral que recomienda en sus últimas fases.
 
 
 
Resumiendo, válido para aquellas personas con falta de voluntad, ya que al ir variando las fases de la dieta se les puede hacer menos monótono, válido también por introducir el ejercicio físico como parte intrínseca de la dieta, y válido por último al propugnar un cambio de hábito de por vida, la dieta no acaba nunca, ya que la fase 4 es para siempre. Sin embargo, eliminaría algunas limitaciones absurdas, como la de solo 100 alimentos y la necesidad de consumir el complemento de salvado de avena, cuando con los alimentos naturales y sin procesar (integrales) podemos obtener los mismos beneficios. Por último, haría algunos cambios en las dos primeras fases: Prescindiría absolutamente de la primera fase (es un suplicio que puede tener un fatal efecto rebote) y reduciría a un periodo controlado y limitado la fase 2. Por lo tanto, reduciría todo el método a la fase 3/4 (fases mucho más equilibradas nutricionalmente) con alguna semana de choque de hiperprotéica o depurativa.
 
Irene Dominguez es la especialista en nutrición del Hotel Termas Marinas El Palasiet