SUENOS DE UN SEDUCIDO DE MATIAS ANTOLIN

  • El: 15.02.2010 21:44:49

Hoy soy otro. Hay que ser otro siempre, escribió Pessoa. Viajo poco últimamente. Soy un Julio Verne sin futuro. Sólo tengo pasado. Dice mi amigo Ángel Izquierdo que a mí no me dejan salir de España para poder aumentar el Producto Interior Bruto. Me siento viajero sin equipaje que navego solo desde mi naufragio. Hace frío en las papeleras de mi casa donde agoniza el corazón del tiempo en papeles manchados de tinta donde leo: Viaje a China. Viaje a Nueva York. Viaje a Brasil. Viaje a México. Viaje a Colombia…


He viajado de puntillas para no meter ruido. Los últimos años he viajado allí donde toreaba José Tomás, el torero más torero. Ya no estoy para que me cacheen en aeropuertos, sino para que me chequeen. Por eso mi viaje preferido es a Benicassim, donde está El Palasiet, que tiene el liderazgo en España de talasoterapia. Aquí encuentro sosiego, equilibrio, vida sana, relax y cálida amistad. Me siento como un patricio romano en sus aguas termales o con esos baños de uvas o chocolate. Me gustaría ser Homero para contar la odisea de mis viajes, pero como soy de Tierra de Campos, cuando veo el mar, se me queda cara de besugo. Además, las bermudas me parecen un desagradable incidente estético. Como escribió Neruda, tengo que aprender a nadar dentro de mis sueños. Nunca quise aprender a nadar para no ser un Tarzán de piscina. No tengo carnet de conducir para no convertirme en un héroe del volante como Carlos Sainz o José Piñón. Como el bravo escultor vasco Jorge Oteiza, no quiero ensuciar mi currículo de fracasos con una victoria. Quizá mi vida viajera consista en huir detrás de un sueño que no existe. O solo en Benicassim (¿verdad, querido Melchor Miralles?). Hoy viajo, desde mi imaginación, a este rincón de Costa Azahar. Estar en El Palasiet es vivir en un escenario de película. Sueños de seducido.